12/02/2011

El magnífico despertar de un hombre enlatado

He aquí que les ofrezco para su lectura mi participación en el 2º Certamen de Microcuento FANTASTI’CS 2011, cuya acta de resolución la pueden encontrar en la web miNatura. Dado que no resultó elegida y el blog del concurso borra todos los textos participantes excepto el ganador, publico aquí mi creación. Sobre ella sólo diré que es un relato cyberpunk muy optimista. Les invito a leerlo, por su breve extensión, y a opinar tanto sobre su calidad como sobre su argumento. Para ilustrarlo no he encontrado naada mejor que el humano deconstruido por BossLogic.

EL MAGNÍFICO DESPERTAR DE UN HOMBRE ENLATADO

Agobia un poco esto de no sentir nada en absoluto. Me siento raro. Ahora entiendo a los pioneros, cuando el procedimiento llevaba días. Normal que algunos enloquecieran, esto es el aislamiento perfecto. Je, así sí que se encuentra uno consigo mismo. Lo peor es no sentir la respiración pero bueno, para eso era el curso de preparación.

Oh, noto algo. Eso es que ya me han enlatado. Excelente, ya queda menos. ¡Uah! ¡El interfaz! ¡Qué bueno! A ver las opciones... vaya, el chat ha saltado.

—¿CÓMO SE SIENTE?

¿Que cómo me siento? Esta es fácil, reponder: "Con la cabeza en su sitio, XD." Parece que les ha gustado la coña. ¿Ya empezamos el acoplamiento? Bien, bien.

—AVISO: SENTIRÁ DOLOR POR CADA CONEXIÓN REALIZADA.

¡Vamos! Que eso ya lo sé, serán como pinchazos... ¡Vaya! Pica más de lo que esperaba. Pero bueno, es mi primera vez. ¡Y ya no queda nada para acabar!

—INICIANDO SISTEMAS SENSORIALES.

¿Sensoriales? ¡Joder, si oigo en surround! Ja, ja, ja. Sí, esa es la canción que elegí para despertar. Alegre y con ritmo. Ya deberían activar los ojos... ¡ahí está! Veo el bosque cercano al hospital. ¡Increible! Hey, noto un hormigueo por todo el cuerpo...

—ARRANCANDO MECANISMOS MOTRICES Y SISTEMAS SECUNDARIOS.

Sí que va rápido esto, estupendo. ¡Mira, mira! ¡Ya muevo el cuerpo! Vaya, me sacan del ensamblador. Y ahí están el ingeniero y la psiquiatra, a ver qué me dicen.

—Buenas tardes, señor Domínguez —dice el ingeniero—. Intente caminar hacia ese espejo.

Allá voy... Joder, ¡sí que ando! Se acabó el ser un vegetal. Veamos que feo soy...

—¿Que tal? —me pregunta con suavidad la psiquiatra— Si no se siente cómodo...

Piel de tacto natural, pelo sin canas, mi aspecto de cuando tenía treinta y pocos. Me giro con cierta soltura y la respondo, totalmente seguro de mi decisión.

—Sin problemas doctora, este nuevo cuerpo es estupendo. ¡Me lo llevo puesto!

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