5/03/2012

Castillos en el aire. Escritores y editoriales de fantasía tienen grandes esperanzas

Sí que me he tomado mi tiempo para hacer otra entrada por aquí, ¿verdad? No se preocupen, que les traigo algo interesante. He pensado que estaría bien traducir a nuestro idioma un artículo que salió el pasado mes de marzo en la web Broad Universe. No tengo ni idea de si lo ha hecho alguien antes aunque sospecho que no. El texto original fue escrito por Sue Burke y versa sobre en qué estado se encuentra la literatura fantástica española actual (aunque también habla del pasado). Encontrarán aquí frases de unos cuantos nombres conocidos en este mundillo, lo cual tiene su gracia por tener que traducirles del inglés a su lengua materna. Para decorar esta entrada he decidido buscar una de un ilustrador español, habiendo elegido El viento del sol de Carlos Nuñez de Castro Torres. Este artista, además, trabaja en una empresa de videojuegos española: Mercury Steam (Jericho y el último Castlevania sin ir más lejos).

Castillos en el aire. Escritores y editoriales de fantasía tienen grandes esperanzas


Grandes cambios asoman en el horizonte, y van a ser para bien. Eso es lo que muchos autores y editores españoles de fantasía creen. La fantasía está atrayendo más y más lectores, y pronto, esperan, los lectores españoles creerán que las novelas y relatos "made in Spain" son tan buenos como los de los escritores anglosajones.

Raúl Gonzálvez ve "una espiral ascendente que hace cinco o diez años atrás hubiera sido casi imposible". Su pequeña empresa editorial, Grupo AJEC, se centra casi exclusivamente en escritores españoles, especialmente en los nuevos, y ha dado a algunos autores bien conocidos el empuje inicial.

"Los escritores españoles están empezando a perder sus complejos", dice Gonzálvez, "e incluso más importante, a buscar su propia voz fuera de la literatura anglosajona, que siempre ha sido la referencia para los lectores durante décadas". En la actualidad las pequeñas editoriales, e incluso algunas de las grandes, están ofreciendo una selección completa de literatura fantástica; él espera que esto supere una barrera que ha existido durante mucho tiempo.

"Pronto, lectores frecuentes de fantasía que normalmente leen sólo novelas anglosajonas quizá den a los autores españoles una oportunidad —o al menos tratarlos de la misma forma que a una novela traducida— y creo que más pronto que tarde podremos hablar de una situación más normal en la producción de literatura fantástica nacional, comparada con otros paises europeos."

Esta situación anormal se remonta a cuatro siglos atrás, a Don Quijote. El libro de Cervantes satirizó las novelas fantásticas de aventuras de su época, y desde entonces el realismo ha reinado en el Reino de España, a pesar de una rica tradición oral de cuentos de sucesos y criaturas fantásticas.

En la segunda mitad del siglo veinte, trabajos populares de género traducidos del inglés comenzaron a captar lectores, pero los pocos escritores españoles de género de esas décadas frecuentemente tenían que usar seudónimos que sonaran británicos o norteamericanos. Entonces en las décadas de los 80 y 90, surgió una nueva generación de escritores, orgullosos de usar sus propios nombres, entre los que se encontraban Rafael Marín, César Mallorquí, Elia Barceló, Juan Miguel Aguilera, Javier Negrete y Rodolfo Martínez. Escribieron lo que en España se conoce como "literatura fantástica", que abarca ciencia ficción, fantasía y horror. Su calidad inspiró a más escritores.

Sin embargo, la calidad no era suficiente. Luis G. Prado dirige Alamut y Bibliópolis, pequeños sellos de género que publican mayorítariamente traducciones —pero de muchos idiomas, no sólo inglés— así como algunos autores españoles. Durante muchos años editó un fanzine importante, Artifex. En el libro de 2002 La ciencia ficción española, indicó que algunos buenos escritores estaban abandonando el género. "No es un campo que acoja autores con ambición, y su supervivencia en España se ha basado más en los esfuerzos personales de un puñado de empedernidos escritores que en unas condiciones favorables".

El dinero no estaba ahí hace diez años, y la situación no ha cambiado mucho. Pero unos aficionados leales han compensado siempre de algún modo la falta de dinero profesional y reconocimiento. Grupos de fans han publicado antologías y revistas, y promocionado convenciones y premios. Al igual que en los USA o Gran Bretaña, los escritores y los lectores se mezclan libremente, y a veces los aficionados se han convertido en escritores o editores.

Convenciones nacionales, llamadas HispaCon, tuvieron lugar de modo intermitente hasta antes de 1980, y en 1991 fueron resucitadas y ahora se celebran anualmente, promocionadas por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (en iniciales, AEFCFT).

Otros dos grupos especialmente fuertes ahora son TerBi, una asociación vasca para la ciencia ficción, fantasía y el horror; y la Asocación Española de Fantasía Épica, una asociación de clubs locales, cuyo nombre de su web, espadaybrujeria.com, explica su enfoque.

"Gracias a las redes sociales, herramientas digitales, licencias Creative Commons, etcétera, el contacto y el soporte mutuo entre los escritores españoles está creciendo visiblemente", dice Nuria C. Botey. Sus trabajos incluyen fantasía, ciencia ficción, horror y romance gay; ella ha ganado también varios premios. Apunta a la Asociación Española de Escritores de Terror, Nocte, como otro ejemplo de una comunidad para escritores.

"Casi todos los autores se conocen entre sí y mantienen buenas relaciones", dice Sergio Mars, un escritor ganador de premios y antiguo dirigente en AEFCFT. Tuvo su comienco con la editorial AJEC. "El espíritu de colaboración prevalece sobre la competencia, con la creencia general de que estamos remando en la misma barca y con la misma meta. El triunfo de cualquiera significa más oportunidades para los demás, una creencia ayudada por encontrarnos nosotros mismos en una época de relativa fortaleza —y la falta de beneficios materiales no crea envidias."

Además de una red de fans y de webs de asociaciones y blogs de autores, tiendas web como Cyberdark ofrecen un servicio de venta integrado para libros y revistas de género, incluyendo algunos e-books y e-zines gratuitos —una gran ayuda para fans y escritores.

Pero un vistazo a los best sellers combinados de 2011 en Ciberdark y la librería Gigamesh de Barcelona subraya el comentario de Mars sobre los beneficios materiales inexistentes. Los libros de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin copan los cuatro primeros puestos, eclipsando al resto en ventas. Un autor español aparece finalmente en el décimo puesto: Javier Negrete, con una novela de una serie de espada y brujería.

"Los editores españoles apuestan sobre seguro, esto es, escritores de fantasía de los USA", dice la autora y lider de taller Lola Robles. "Los editores españoles que intentan publicar autores nativos lo tienen difícil, aun más ahora en tiempos de crisis económica". Ella lo sabe por experiencia —la suya y la de otros escritores— sobre cuán duro es conseguir ser publicado. "Entonces, sí, por ejemplo, sólo diez escritores consiguen ser publicados, es aún más difícil encontrar un autor sobresaliente que si cincuenta hubiesen sido publicados".

Mars dice que los escritores españoles tienen la calidad para competir en igualdad, dada la oportunidad, pero esas ocasiones raramente ocurren. "No hay equivalente en la impresión, distribución o promoción", dice, y las malas ventas crean una espiral descendente. "Hay una auténtica división entre los editores que publican escritores nacionales y escritores internacionales, y los editores más fuertes están blindados contra el incluir escritores españoles en su menú".

"Aún así, en los últimos años", dice, "aparte del fenómeno editorial y los títulos respaldados por los grandes grupos —normalmente best sellers extranjeros importados o series— la tirada media para ambos tipos de autores se ha ido volviendo más similar, por desgracia encontrándose en el medio más que en el extremo más alto. Es posible que en el futuro más o menos cercano la situación se invierta por sí sola".

Esto podría significar, dice, que más autores nuevos pudieran superar la fase de principiante y desarrollar su auténtico potencial.

"Los lectores de fantasía en España siempre han sido una pequeña minoría del total de lectores, debido a factores culturales y prejuicios educacionales muy profundamente enraizados", dice Mars. "Pero en años recientes las cifras de lectura están despegando en los sectores infantil y de jóvenes adultos, los sectores que están mostrando el mayor crecimiento, de hecho. E incluso más importante, según maduran, estos nuevos lectores siguen prefiriendo fantasía y siguen buscando obras más exigentes. Esta dinámica, unida a un puñado de fenomenos editoriales muy exitosos, poco a poco está invirtiendo las tendencias tradicionales".

Importaciones como la serie de Harry Potter o Crepúsculo se convirtieron en fenómenos en España de la misma forma que lo hicieron en el mundo de lengua inglesa, pero los escritores españoles como Laura Gallego, Elia Barceló y Carlos Ruiz Zafón venden igual de bien. El mercado de los jóvenes adultos es grande y más estable que el de adultos, y estos días, vende más que el de ciencia ficción.

Lawrence Schimel, un escritor estadounidense que vive en Madrid, ha visto incluso lectores de literatura juvenil convertirse en escritores, como Javier Ruescas o Sofía Rhei, pero añade: "Es muy difícil para los escritores locales el competir con la competencia importada, que es por lo que muchos escritores españoles de fantasía se ganan la vida traduciendo trabajos de otras lenguas, especialmente del inglés".

Otros países europeos se enfrentan al mismo problema, dice David Lally, de Irlanda, presidente de la Sociedad Europea de Ciencia Ficción (European Science Fiction Society). El problema principal aquí —y esto se aplica a otros medios— es que hay muchos lenguajes utilizados en Europa, con las habituales dificultades de conseguir un mercado lo suficientemente grande para la venta de libros o películas".

En España, relativamente poca gente habla inglés, pero en Dinamarca, por ejemplo, casi todo el mundo lo hace. "Es muy caro hacer traducir cualquier relato al danés, dado que las versiones en inglés están disponibles con facilidad", dice Lally, "pero la situación contraria es difícil, conseguir ciencia ficción o fantasía danesa traducida al inglés".

A pesar del atractivo de la fantasía y de la existencia de un mercado —aunque demasiado frecuentemente no paga, dice— "el siempre invasivo uso del inglés sigue siendo una gran barrera".

Añade que mientras los aficionados y las convenciones se dividen entre ciencia ficción y fantasía en Gran Bretaña, "ese nivel de separación no ha ocurrido en Europa", quizá porque los números en general son pequeños. Y apunta que la presencia de la fantasía en las convenciones está incrementando.

¿Es el enfoque o el contenido de los autores de fantasía españoles el mismo al de los angloparlantes?

"No creo que sea estrictamente diferente en ninguno de esos aspectos" dice Botey. "Has de tener en cuenta de que vivimos en una sociedad globalizada, donde el punto de vista se centra en temas similares. Todo el mundo en todas partes está viviendo a través de tiempos revueltos y de grandes cambios sociales, y esto inspira a los creadores independientemente de su nacionalidad. Sin embargo, puede haber diferencias en la forma de referirse a estos temas más o menos comunes. La tradición literaria de cada cultura, y sus referencias nacionales, son aspectos que modifican el modo de abordar los temas".

Mars dice que la diversidad es la norma en la literatura española —las obras abarcan fantasía urbana contemporánea, espada y brujería, fantasía histórica, y algunos trabajos inclasificables— aunque la alta fantasía tenga algo de inspiración grecolatina o árabe.

"Podrías decir que la base es la misma, dado que no había una fuerte tradición nativa, y los escritores acaban buscando referencias en su mayor parte de los grandes maestros británicos y estadounidenses", dice Mars. "Aún así, la personalidad española puede acabar abundando en detalles como un cierto instinto por la oscuridad y la ambiguedad, e incluso un deje de cinísmo, subyaciendo incluso la saga más épica".

Robles piensa que la limitada apreciación del mercado puede dar a los escritores más libertad. Ella apunta también a los esfuerzos de Rosa Montero de incluir elementos realistas en sus novelas sobre la vida de las mujeres en el siglo 12 en Europa, o los de Blanca Martínez de localizar sus trabajos en una geografía ibérica mítica, o de Ana María Matute, quien inventó su propia geografía que deja "un cierto regusto hispánico".

La autora Susana Vallejo está de acuerdo en que algunos escritores españoles tratan de imitar los trabajos escritos en inglés y su mitología y escenarios, pero otros echan mano de su propio pasado y emplazamiento, con sus propias peculiaridades.

"En mi caso, en la serie de cuatro libros Porta Coeli, he preferido recurrir a la auténtica edad media española. Por ejemplo, Cosecha Negra, la segunda parte, está inspirada en el Toledo del siglo catorce, un momento fascinante en el que la peste negra llega a la ciudad, y los judios, musulmanes y cristianos viven juntos, y la Inquisición nace. Todos los ingredientes están ahí, y añadiendo un poco de fantasía, ¡bang! Tienes la receta perfecta".

Pero no importa como de buenos y únicos sean, el dinero no etá ahí. NGC Ficción!, que se centraba en autores españoles, cerró a finales de enero "debido a las escasas ventas, a pesar de conseguir en su mayoría reseñas positivas en muchos y variados medios".

La ficción especulativa ha sido la primera en trasladarse a la publicación electrónica: páginas web y e-zines publican con regularidad ficción corta y larga en diversos formatos, gratuitos para el lector y, con frecuencia, sin pagar al escritor. Revistas con profesionales pagados —así como revistas en papel de cualquier clase— han desaparecido en España, y nunca hubo muchas. Las librerías ya estaban sufriendo incluso antes de la crisis económica, la cual ha dejado a más del 20% de la población sin empleo.

Y todavía, los escritores se sienten optimistas sobre las oportunidades de la publicación electrónica.

La tecnología está facilitando la colaboración, dice Botey. "Creo que la popularización del e-book en aún más formatos compatibles facilitará el acceso de los escritores españoles en otros mercados". Como ejemplo, ella tiene un relato, junto con los de otros escritores españoles, en una antología francesa llamada Monstres!

Pero hasta ahora, el efecto de la edición digital ha sido mínimo, dice Vallejo. "El mundo de la editorial española se mueve muy despacio e intenta mantener sus viejos paradigmas cuando la realidad progresa a pasos agigantados. Como complicación añadida, los aspectos legales en España están retrasando las cosas. Tenemos una ley que fija los precios de los libros —un precio único— y diferentes impuestos para libros en papel (4%) y para formatos electrónicos (18%), y los contratos firmados antes de la 'era digital' lo ponen más difícil a los autores, agentes y editores para avanzar".

Tuvo que llegar Amazon para acelerar los cambios. Abrió Amazon.es en septiembre de 2011, y empezó ofreciendo Kindles por 99€. Una consultora industrial, GFK, calculó que las ventas navideñas de lectores de e-book se incrementaron un 175% en 2011 comparado con 2010. Las grandes editoriales corrieron para conseguir libros en formatos para leer, y una gran librería informó de ventas tres veces mayores en e-books en diciembre más que en los meses anteriores. Sin embargo el mayor vendedor de e-book, Libranda, que controla las ventas de treinta grandes sellos, espera que a pesar de estos incrementos, los libros electrónicos sólo sumarán un 1% de las ventas totales de libros en 2012.

"Creo que en unos pocos años veremos el gran cambio", dice Vallejo.

Mars destaca, "Las pequeñas editoriales, que incluyen la mayoría de las especializadas en literatura fantástica, se han estado preparando desde hace tiempo para colocarse en un buen lugar en la línea de salida. Ven el formato como una oportunidad de incrementar su competitividad".

De acuerdo con Gonzálvez, los libros electrónicos suman el 5% de todas las ventas de Grupo AJEC. "Estoy totalmente convencido de que el e-book será muy beneficioso para los autores y el género de fantasía épica española", dice.

"Nos encontramos en un país que ha consumido fantasía anglosajona continuamente durante décadas, y todavía mira receloso a los autores españoles", dice. "Ahora los lectores indecisos tienen la opción de comprar el libro de un autor nacional de fantasía por un precio muy por debajo de la versión en papel. De este modo muchos lectores 'se arriesgarán' y gastarán tres, cuatro o cinco euros en un libro de fantasía nacional y le darán su primera oportunidad, algo que de seguro no harán por libros que normalmente cuestan más de veinte euros en papel".

Pero Luis G. Prado, en una entrevista con Bazina!, está un poco menos convencido. Piensa que las editoriales pequeñas tendrán que esperar hasta que el mercado se establezca con formas de acceder y reglas claras antes de que puedan competir con efectividad.

Y cuando los e-book se conviertan en la norma, ¿se convertirán los libros de papel en un objeto de lujo? "Sin duda", dice. "Eso es porque, en mi opinión, con las tiradas de imprenta y los precios con los que trato, ya lo son".

Sue Burke ha estado viviendo en España desde diciembre de 1999. Su primera novela, Transplants, será publicada por EDGE Science Fiction and Fantasy Publishing este año. También está traduciendo online Amadís de Gaula un capitulo cada vez. Esta novela medieval española de espada y brujería fue el primer best seller en Europa e inspiró un siglo de secuelas y derivados, incluyendo Don Quijote. Su web profesional es www.sue.burke.name.

1 comentario:

  1. Una observación sobre el título del artículo. En el título en inglés pone Castles in Spain, lo cual es una expresión que significa lo que he traducido como castillos en el aire. Es decir, la autora del artículo original ha hecho un juego de palabras.

    Aparte de eso, creo que no he cometido muchos errores en la traducción...

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