5/11/2012

La fortaleza flotante, de Joseph Berna

En el siglo XX, desde la década de los años 50 y hasta un poco más de la mitad de la de los 90, se estuvieron publicando en España (supongo que llegarían a hispanoamérica también) novelas cortas (bolsilibros o novelas de a duro) de muy diversos géneros. En Sitio de Ciencia Ficción tienen publicada una muy larga (y muy recomendable) serie de artículos que tratan todas las colecciones que hubo de la temática a la que se dedica dicha web.

Qué rayos tendrá que ver conmigo o con este blog, se preguntarán. Da la casualidad de que tengo en mi poder tres de estas obras, pertenecientes a la colección La conquista del espacio (editada por Bruguera) y he pensado que sería interesante hacerlas una buena revisión, tanto por el interés arqueológico como por comprobar que tal han aguantado el paso del tiempo las historias que narran. Pero tengan en cuenta que son una muestra insignificante porque, calculando a ojo, debieron publicarse bastantes más de dos mil títulos (sin contar reediciones) sólo de ciencia ficción (saco en el que meto historias en el espacio, anticipación, viajes en el tiempo, prospectiva o cualquier término retorcido que se quieran inventar) en varias colecciones de diversas editoriales.

De los tres títulos que tengo en mi poder, éste es el más flojo de ellos. Joseph Berna, seudónimo de José Luis Bernabeu López, narra aquí una historia que trata de entroncar en el subgénero space opera, aunque se desvía del camino y resulta ser otra cosa. Procederé a analizar la obra por puntos, para evaluar de forma compartimentada aspectos diferentes.

LA EDICIÓN: De baratillo pero resistente

Bruguera editó por primera vez La fortaleza flotante en abril de 1983 (la segunda fue en octubre para América), en el habitual formato compacto (15 centímetros de largo por 10 de ancho aproximadamente), ligero y flexible, común al resto de colecciones de la editorial por aquel entonces. Su número en la colección es el 661 y su extensión ronda las noventa páginas. El precio al que vendían estas narraciones en ese año era de 60 pesetas (menos de medio euro), detalle que se puede observar en la contraportada (junto con el anuncio de otra línea de novelas cortas de Bruguera, Punto Rojo). Otro aspecto digno de reseñar es la portada, la cual tiene mucho que ver con el argumento: la nave-fortaleza ilustrada se parece mucho a la descrita por Berna en su obra. Por lo que he podido leer sobre la evolución de esta colección, eso fue una costumbre que al final se perdió, dándose casos incluso de portadas reutilizadas entre obras que no tenían que ver entre sí (o ni siquiera con la ilustración que lucían).
Esta era la contraportada, donde se puede ver un dibujo de (creo) Jean Paul Belmondo dando lustre a la colección Punto Rojo.
Es una edición barata que veintinueve años después de su publicación todavía aguanta bastante bien el tipo. Podrán apreciar el notable envejecimiento del papel de las páginas en las fotos que he insertado más abajo. También podrán ver otros detalles como que la colección era una publicación semanal, títulos publicados antes, la portada interior con una extraña nave espacial que no se sabe bien si viene o va, la primera página del primer capítulo de la novela y el buen tamaño de la fuente elegida para el texto de la narración.

Nótese la fuente utilizada en el título, que imita a la utilizada en "Star Wars".
EL ARGUMENTO: Más simple que el mecanismo de un chupete

Si alguien se hubiese atrevido a hacer un resumen oficial de la historia narrada en La fortaleza flotante, creo que sería algo como lo siguiente:

"En el año 2085 una astronave comercial, la Afrodita-5, será secuestrada en su viaje a Plutón. Sólo un aguerrido pasajero y una exuberante azafata se opondrán a las aviesas intenciones del comandante de la fortaleza flotante que los ha capturado."

Sí, han leído bien. La astronave de los buenos se llama Afrodita-5. Sí, es sangre lo que gotea de sus ojos, estimados lectores.

Así pues, voy a darles el resumen que creo más próximo a lo que es en realidad el argumento.

"El macho alfa más macho y más alfa del sistema solar quiere calzarse, vuelta y vuelta, a la azafata más cañón de la astronave en la que viaja hacia Plutón. Dado que sus tácticas habituales no parecen hacer mella en la libido de su objetivo, tendrá que aprovechar la oportunidad que le ofrece el ser secuestrados por alienígenas hostiles para demostrar su hombría y lubricar su relación con la hipersensual fémina."

Es innegable la idoneidad de esta historia para una película pornográfica (y de las duras).

LA RESEÑA: Space opera pulp pero de la mala

En la página izquierda pueden ver una lista de números anteriores a la colección, a la derecha la indicación del régimen de publicación (semanal) y otro logo que no tengo claro si es el de la editorial o qué representa.
Recuerdo bien mi primera impresión cuando leí esta historia. Yo ya estaba curtido con Asimov, Clarke, Bear y unas cuantas cosas más, con lo cual esta novela corta me pareció una chiquillada. Inofensiva y con cierta gracia, sí, pero no más que un pobre entretenimiento. De eso fue hace años, así que la he vuelto a leer a ver que tal y me sigue pareciendo igual de tontita. Quizá eso sea un punto a su favor.

Esta sensación tiene buena justificación, pues ya en la primera página el lector recibe un buen derechazo. Se lo he dicho antes pero lo repito, la astronave en la que viajan los humanos se llama Afrodita-5, lo cual puede llevar a alguno a pensar si habrá un Mazinger Z defendiendo la Tierra por entonces. No me di cuenta la primera vez, culpa mía,de la descarada relación de ese nombre con la diosa griega del sexo, del amor y cosas similares. Esencialmente, el autor apunta de un modo poco sutil a que esa nave es una especie de barco del amor espacial.

Es el año 2085, y ya tendremos colonias por todo el sistema solar, protegidas por el consabido sistema de cúpula y con todos los adelantos necesarios (como tiendas 24 horas, restaurantes chinos y vaya usted a saber qué más). No obstante, hay detalles interesantes como el nombre del varón más salido del sistema solar que hace las veces de héroe: Vladimir Donov. Es algo curioso teniendo en cuenta el pequeño detalle de que la Unión Soviética todavía estaba muy viva (y enfangada en Afganistán, para más señas) cuando se escribió este relato. La heroina, Rena Birkin, es la mujer de curvas perfectas que acabará sacrificada por el autor en los tentáculos del atlético héroe. Perdón, debiera haber dicho algo así como caer rendida a los brazos o en la red romántica o cualquier otra cursilería. Será que no me gustan las cursilerías.

Otro gran detalle de lo hortera y tópica que es esta novela corta es la descripción del atuendo de los dos protagonistas, que replico aquí con todo descaro. Primero la señorita de buen ver:

"Al igual que sus compañeras, lucía una blusa brillante y una falda muy corta, que le permitía exhibir sus preciosas piernas. Unas altas botas doradas, completaban su uniforme de azafata."

A continuación viene el heróico bigardo ruso:

"Vladimir Donov, por su parte, vestía un traje azul brillante, de una sola pieza, muy ajustado. Llevaba un cinto plateado, y sus botas, igualmente plateadas, eran cortas y extraordinariamente flexibles."

No sé como se vestirá la gente en 2085, pero tengo la ligera sospecha de que no será como en las películas de serie B de mediados del siglo XX. Pero, recordando otra vez que esto es una historia erótica, esta forma de vestir solo tiene sentido como elemento de excitación sexual y parodia u homenaje de Buck Rogers o Flash Gordon. ¿Entonces de qué estamos hablando? ¿De ciencia ficción o qué?

El momento más épico de la novela llega un poco antes de la mitad de la historia, justo durante la ocupación de la nave por los alienígenas. A Vladimir se le ocurre esconderse con Rena en el compartimento de carga y, mientras esperan a que todo se tranquilice, sugiere a su acompañante darse un revolcón mientras. Así, para pasar el rato. Por supuesto, tras un buen magreo aparecen un par de soldados que acaban reducidos por el humano. Creo que algo parecido lo ha hecho en una película reciente Nicolas Cage, pero pegando tiros a la vez que tenía sexo.

Como contraste positivo está el gran detalle que tuvo Berna de jugar con la imposibilidad de la comunicación oral entre humanos y alienígenas. Sólo se entienden a golpes, esencialmente. Este hecho lo usa bien, sin tergiversarlo para desencallarse de ninguna situación, hasta el fin.

Ahora bien, la parte final es algo que se percibe a medio hacer. No sé si tendría algún limite de páginas el escritor (el relato en sí ronda las 90 páginas), pero se deja una parte interesante de la historia sin contar adecuadamente. A saber, una vez reducido el comandante de la nave y liberada la princesaa alienígena pibón (tal y como se la describe es como una de esas mujeres exuberantes dibujadas por el gran Frazetta), la cual era un rehén cautivo en el castillo espacial, se desata una guerra civil por el control de la nave entre partidarios del comandante y los que se alinean con la princesa. Esta tragedia la despacha Berna en la extensión equivalente a una cara del libro, dejando claro que no importa que se maten esos pobres soldados de aspecto reptiliano (otro aspecto clásico en los relatos pulp de ciencia ficción).

Bueno, pueden imaginarse el epílogo. Oh, quieren que les detalle qué pasó...Vladimir se calza a Rena, seguramente con muchas ganas. Pero es algo sólo mencionado, no descrito. Recuerden, esto no es más que una tonta y suave historia porno, con muy poco erotismo.

En resumen, tiene algunos detalles interesantes pero en general es un texto bastante olvidable. Proporciona su hora de entretenimiento y poco más, conformándose en ser un relato muy del montón.

La fuente de la letra en la narración tiene un tamaño adecuado. Nótese además el color del papel, avejentado pero aún en buen estado.

EVALUACIÓN FINAL: Deus Ex Sexus

En La fortaleza flotante se nota que el autor no se esmeró mucho, ni que el editor quisiera pulirlo un poco, y todo esto hace pensar en que fuera un texto para cumplir. No se desenvuelve mal, pero deja que desear. Al menos, los personajes y sus correrías son lo mínimamente pintorescas como para que un lector casual quiera acabar el relato una vez empezado. Por supuesto, esto último es gracias en gran parte al uso del sexo en toda la narración (no en vano el público objetivo de estas obras era masculino).

Ahora ha llegado el momento que todos estaban esperando, ¡los puntos! Seguramente se pregunten que elemento de puntuación usaré para esta obra: ¿Estrellitas? ¿Hadas lindísimas u otras figuras supercuquis del estilo al que usan en otros blogs literarios? ¿Gatitos quizá?

Tonterías.

Sólo hay una forma de evaluar esta narración: Midiéndola en Steven Seagals, siendo la escala de uno a siete. ¿Que por qué siete? ¿Y qué mas da? Así pues, por el mero hecho de haber sido escrita, le doy medio Seagal. Por tener una portada que se corresponde, otro medio. Por el sexo gratuito, otro cuarto (ya vamos 1 y cuarto, ojo). Por tener en cuenta el detalle del idioma y no usar un traductor mágico universal, un Seagal completo. Por tener un héroe de nombre ruso cuando en la época en que fue escrito el texto todavía existía la Unión Soviética, otro medio, y por que los soldados alienígenas son feos con ganas otro cuarto. Finalmente, por ser igual de ridícula tanto cuando salió a la luz como hoy día, le quito tres cuartos de Seagal. Resultado final, dos Seagals y cuarto:


Esta vez he usado a Seagal, en otras evaluaciones utilizaré a otros actores o personajes pintorescos. Están avisados.

REFERENCIAS

Si quieren saber más sobre las novelas de a duro, a través de los siguientes enlaces podrán encontrar abundante información (muy especialmente en el Sitio de Ciencia Ficción) y listados de títulos de las diversas colecciones que se publicaron en España.

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