6/03/2012

Cibernauta, de Curtis Garland

Helo aquí, la revisión del tercer y último bolsilibro que poseo. Una vez más, no se dejen llevar por las apariencias. En Cibernauta sí que hay un ciborg, pero no es tan terrorífico como lo pinta la portada. Por lo demás, todo lo que promete la ilustración está en la narración: chicas guapas, un hombre con partes de su cuerpo sustituidas por implantes artificiales y naves espaciales.

Space opera es a lo que huele esta obra, pero no es más que el exótico envoltorio de una aventura de género negro. Juan Gallardo Muñoz firmó como Curtis Garland un thriller con toques bastante siniestros en el que un hombre, agente de una agencia de seguridad interplanetaria, deberá resolver el enigma sobre su propio asesinato. Esta novela corta se publicó en la colección La conquista del espacio de la extinta Bruguera en diciembre de 1983, llegando a América (es de suponer que la hispana) seis meses después, en junio de 1984.

Respecto a la calidad de la edición del libro, referida a la calidad de la impresión, papel y encuadernación, me remito a lo dicho anteriormente sobre estas obras porque es igual a aquellas. Sobre la historia puedo adelantarles que tiene un núcleo sólido y bien construido, al que adereza con ciertos detalles de ciencia ficción bastante curiosos.

EL ARGUMENTO: Una ligeramente siniestra historia detectivesca

"Warlak ha vencido de nuevo, y esta vez ha asestado un golpe severo al IIIC. Su mejor agente ha sido liquidado y creen que ha sido el líder criminal en persona quien lo ha ejecutado. No obstante, Ray Neville tendrá una milagrosa segunda oportunidad gracias a la habilidad de Doc Yordan. Así, reconstruido en un ser no del todo humano, afrontará las lagunas en su memoria dañada y tratará de dar con quien lo ejecutó. La respuesta se haya escondida entre los varios sospechosos que alberga la Estación Observadora Centuria-666."

Esta es otra historia de gran potencial pero de tamaño desafortunado, la cual Curtis Garland supo desplegar con tino en las noventa caras de las que consta la obra. El argumento es, a mi parecer, bastante interesante y muy propio de las historias policíacas más negras que puedo recordar. Si se piensa bien, se ha de admitir que es bastante jevi que te maten (pero bien matado) y luego puedas investigar quien te liquidó. Y eso por no hablar de la gracia que le hace al individuo que te ha mandado al otro barrio el encontrarse contigo de nuevo. Otro aspecto a destacar son los elementos tecnológicos que menciona el autor, como son los implantes cibernéticos que lleva el protagonista o, atentos, artefactos que permiten propagar el sonido... por el vacío espacial. Lean las dos menciones que encontré:

"[...]Vibraciones ultrasónicas especiales, capaces de propagarse en el vacío mediante nuevas técnicas de sonido proyectado, altamente sensible a las personas[...]"

"[...]El sonido del comentarista y del silbante zumbido de los poderosos reactores de los vehículos en competición, emitidos para la mayor emoción de la carrera mediante «espejos sónicos» desperdigados por el sordo vacío cósmico[...]"

El señor Gallardo tuvo el valor de dar, o mejor, inventar una explicación a por qué hay sonido en las películas de space opera. Le reconozco el esfuerzo, pero hasta donde sé no hay técnica especial que valga para propagar ruido alguno en el espacio. Como contraste, he de mencionar el bueno uso que hace de las habilidades implantadas en el protagonista. Le pondrá en situaciones que le forzarán a usarlas para salir de situaciones bastante comprometidas. Por lo demás, el resto de trucos de ciencia ficción utilizados por el escritor son los habituales en el subgénero spaceoperístico y cumplen con su función de aderezo.

Para cerrar este punto diré que el argumento es razonablemente original, y su envoltorio es correcto. En conjunto lo veo ideal para hacer una película policíaca de ciencia ficción. Incluso se podría crear una saga con el protagonista, su problemática de ser un poco menos humano que los demás daría bastante juego.

LA OPINIÓN: La forma de contar la historia lastra el conjunto

No es que esté mal escrita, ni mucho menos. El problema es que su redacción me ha resultado un tanto fría, y que los diálogos no se sienten naturales en algunos momentos. Eso último es especialmente notorio en los pasajes en los que un personaje está meditando su situación actual, pues lo hace en voz alta y remarcando cosas que el lector ya se ha dado cuenta antes. Es perder espacio en una novela cuya extensión es limitada, además de irritar ligeramente a quien lee por tratarlo como un despistado. Posiblemente, el reducido tiempo que tuviera el autor para redactar la obra y el escaso o nulo repaso del editor permitieron que acabara tal y como me la he encontrado. Eso sí, esto no es nada catastrófico ya que la obra se deja leer bien.

Los dos personajes principales en esta novela tienen espacio suficiente para definirse y ser creíbles, tienen su propio carácter y permiten intuir la experiencia de quien los creó. Quizá sean en el fondo arquetípicos y nada que no se haya visto antes pero, al menos, tienen sitio para vivir en la obra y llevan la lectura por el camino correcto: el del entretenimiento y la aventura.

En general, la historia de Cibernauta no ha envejecido muy mal. Sería muy interesante modernizarla y mejorar su estilo de narración, además de los diálogos. Es decir, dar espacio y tiempo a la historia para pulirla y hacerla crecer. No obstante, la obra que he tenido en mis manos es digna de ser leída y disfrutada.

EL VEREDICTO: Bien Garland, bien. Pero un poco más de calor en la narración no hubiera hecho daño.

He de admitir que valoro a la novela más por lo que podría haber sido si hubiera tenido una mayor extensión y una mejor redacción. Es decir, por lo que podría haber significado el desplegar todo el potencial de la historia en el medio adecuado. Por suerte, Curtis Garland supo exprimir bien el formato en el que se movía y desarrolló el relato sin dejarse nada o sin recurrir a trucos para resolver la trama. Todo lo que cuenta es útil y entretenido. Así pues, ya toca dar puntos a esta novela, y quien mejor que un ciborg "ilustre" para ello. Sí, damas y caballeros, no es nadie que estén pensando. Esta vez utilizaré la jeta de Jean Claud Van Damme.

Entonces, y sobre una escala de 7 puntos otorgo: un JCVD por un buen argumento, otro por haberlo desarrollado correctamente y sin resoluciones "mágicas" o abruptas, otro por tener dos protagonistas bastante bien desarrollados, medio por tener una portada más terrorífica que el contenido que ilustra, otro medio por intentar explicar el sonido que se oye en las películas de space opera, otro medio por ser Curtis Garland y no doy más por la frialdad que tiene al narrar y la forma de hablar de los personajes. Resultado final, cuatro JCVDs y medio.


CONSIDERACIONES FINALES

He aquí el final de esta miniserie de revisiones de bolsilibros, básicamente porque no tengo más que los tres que he reseñado. Hubiese sido interesante comparar estas obras con otras realizadas por los mismos autores, pero de décadas anteriores. Ya saben, poder ver la evolución que han tenido desde sus primeros relatos publicados y en qué aspectos se centraban. La sensación que me ha quedado es que debe haber una cantidad ingente de buenas ideas a medio desarrollar entre las miles de novelas cortas que se publicaron durante la segunda mitad del siglo XX. Quizá debiéramos recuperarlas y ver si pueden aportarnos algo hoy día, a pesar de su veteranía.

REFERENCIAS

Si quieren saber más sobre las novelas de a duro, a través de los siguientes enlaces podrán encontrar abundante información (muy especialmente en el Sitio de Ciencia Ficción) y listados de títulos de las diversas colecciones que se publicaron en España.

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