7/09/2013

Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero


Creo recordar que fue durante el verano pasado cuando compré Ciudad sin estrellas, la cual revisaré en otra entrada, junto con el libro que me ocupa en esta entrada, Lágrimas en la lluvia. Ambas son novelas escritas por autoras españolas, ambas de ciencia ficción. Ambas inusuales en el mercado literario español, tan lleno de novelas realistas, fantasías históricas y libros juveniles. Resulta obvio que tentaran exitosamente a un lector del género como yo. ¿Mereció la pena con Lágrimas? Están a un click de distancia de averiguarlo. ¡Ojo! No les destriparé el final ni gran parte del argumento pero, inevitablemente, algo mencionaré de su contenido directamente.

PRIMERAS OBSERVACIONES
Dado que pasaron bastantes meses desde que lo leí por primera vez, decidí darle otra lectura para ser más justo a la hora de analizar este libro. Sin embargo, la impresión final que me ha quedado tras acabarlo de nuevo es la misma que la primera y se puede resumir en una palabra. Desaprovechado. Personaje principal desaprovechado, mundo creado desaprovechado, circunstancias desaprovechadas. Ojo, esto no quiere decir que el resultado sea nefasto, no lo hubiera leído por segunda vez si hubiera resultado así, pero sí que queda lejos de lo que podría haber sido.

CALIDAD DE LA EDICIÓN RESEÑADA
Adquirí Lágrimas en formato de bolsillo, lo cual ya saben lo que significa. La calidad del papel y las tapas es la justa; la fuente, adecuada. En general, sin florituras, aunque esta obra tampoco las necesita. Sí que me llamó bastante la atención la portada, no entendía la gracia de que hubiera un oso polar en ella. Huelga decir que cobra sentido al leer la historia, aunque no es algo en absoluto determinante para su resolución. Así pues, la edición de booket se puede calificar como correcta sin más.

ARGUMENTO
"Estados Unidos de la Tierra, Madrid, 2109, aumenta el número de muertes de replicantes que enloquecen de repente. La detective Bruna Husky es contratada para descubrir qué hay detrás de esta ola de locura colectiva en un entorno social cada vez más inestable. Mientras, una mano anónima transforma el archivo central de documentación de la Tierra para modificar la historia de la humanidad.

Agresiva, sola e inadaptada, la detective Bruna Husky se ve inmersa en una trama de alcance mundial mientras se enfrenta a la constante sospecha de traición de quienes se declaran sus aliados con la sola compañía de una serie de seres marginales capaces de conservar la razón y la ternura en medio del vértigo de la persecución."


Ya en la sinopsis se haya una pista que apunta a la influencia que Lágrimas en la lluvia ha recibido de Blade Runner. Sin embargo, no es este un libro que ahonde en ese mundo oscuro y permanentemente lluvioso mostrado en esa película; la autora sólo se ha inspirado en aquella obra para crear su Tierra futurista con sus propios problemas. Y vaya si la ha pensado, quizá más que el propio argumento de la historia que narra.

Antes de ahondar en los problemas de esta historia, primero les diré que esta novela es, esencialmente, una especie de thriller detectivesco, alejado del estilo noir exhibido en Blade Runner. La protagonista, Bruna Husky, deberá resolver una serie de asesinatos en los que que hay implicados replicantes (también llamados rep, tecnohumanos o tecnos en la novela). Todo sucede en una ciudad de Madrid luminosa y moderna, en agudo contraste con ese Los Ángeles decadente, nocturno y húmedo donde Deckhard era obligado a hacer de nuevo su trabajo. Sí hay bolsas de marginalidad pero se mantienen en zonas localizadas. Otras curiosidades es que vivir en zonas de aire limpio se paga (en gaias o ges, la moneda planetaria) y no hay spinners (los coches voladores que aparecen en Blade Runner) surcando los cielos de la ciudad. La autora también se ha molestado en imaginar la historia de la Tierra del siglo XXI, con sus guerras y los primeros contactos de la humanidad con alienígenas. Incluso concede la invención del teletransporte (con serios problemas para los seres vivos) a nuestra especie. Así, cualquiera diría que las cosas no nos van mal en el año 2109. En realidad, ese futuro está lleno de problemas, como no podía ser menos. Y son problemas que acaban lastrando la narración.

Empezaré con la protagonista. Bruna Husky, fémina androide creada para el combate. Tras sus dos años de servicio obligatorio como soldado, se ha reconvertido en detective. Lamentablemente, resulta ser bastante incompetente en ese trabajo. No sabe interrogar, pierde su arma dos veces y la tienen que salvar de situaciones peliagudas unas cuatro creo recordar, y siguiendo pistas tampoco se luce mucho. La falta finura, sangre fría, olfato y mañas de investigador. Su preocupación por su edad (comprensible, pues los rep de Rosa Montero sólo viven diez años) y las dudas sobre su identidad hacen que no se centre en el caso. Más que encontrar pistas, se las arrojan personajes con intereses propios o tropieza con ellas. Concedo que es difícil darse cuenta de cómo funciona una trama criminal cuando está bien urdida por tu rival (más si no sabes quién es), pero la gracia de un detective novelesco reside en su capacidad para desvelarla a tiempo de poder hacer algo al respecto. Con Husky no ocurre así, y su potencial queda totalmente empantanado en alcohol y su lucha con la depresión.

Peor aún, reflexionando sobre la obra me he dado cuenta de que el "malo" del libro es realmente lo más interesante. Apenas sabemos nada de él hasta el final pero se las apaña para liar un buen follón con regusto a espionaje y guerra fría. De hecho, eso es lo que se vive en esa época, una segunda guerra fría entre dos poderosas colonias espaciales que orbitan la Tierra. Pero esto es un detalle más que hila con lo que les comentaré a continuación.

El otro gran problema de esta novela es el transfondo que Rosa Montero ha creado para ambientarla. Se nota que lo ha pensado y la reconozco el esfuerzo. Ha inventado y usado con adecuada profusión términos curiosos como mema (contracción de MEMoria Artificial), tepear (derivado de la abreviatura de teletransporte, TP) o ges (derivado de gaia, moneda de la Tierra por entonces); creado especies alienígenas e imaginado los próximos cien años de nuestra especie con bastante profundidad. Todo bastante bien atado, con sentido y tal pero... Es mucho trabajo para usarlo tan poco. Con la excusa de una subtrama, donde un personaje secundario descubre que andan toqueteando ciertos registros de historia en el archivo central planetario, la autora nos hace un auténtico volcado de toda esa información que no utiliza en la historia principal. De acuerdo, algo llega a usar, pero demasiado poco como para justificar la inserción alterna de capítulos con fechas, nombres y eventos que un lector no va a retener en su memoria de buenas a primeras. Eso por no hablar del riesgo que supone desviar demasiado la atención del lector de lo que realmente se quiere narrar.

Otro aspecto de Lágrimas en la lluvia que interesa más que el caso en sí, es la visión que Rosa Montero nos ofrece de ese mundo futuro y sus problemas. Dicho de otro modo, los grandes temas que trata con la excusa de hacernos visitar el año 2109. Los puedo simplificar en cuatro: racismo, marginalidad, corrupción e identidad. El racismo es expresado principalmente en la intolerancia, violencia incluso, que algunos humanos muestran hacia los tecnohumanos. Ese concepto está directamente relacionado con la marginalidad. La decrepitud descrita para algunas zonas de ese Madrid de 2109 y sus habitantes lo dejan en evidencia. La corrupción se ve en los tejemanejes políticos o el abuso de poder e influencias de los que hace gala cierto agente gubernamental. Recuerdan a lo que sucede en nuestra actualidad. Por último la idea, quizá, más importante es la de identidad y merece un párrafo aparte.

Los replicantes de Montero, al "nacer", son dotados de una cápsula de memoria que simula su infancia y su paso a la edad adulta. Así son más estables emocionalmente. Sin embargo, esa tecnología ha avanzado tanto que permite la inyecta de memorias alternativas en sus cerebros. Es decir, un tecnohumano puede inyectarse otras cápsulas de memoria (mediante un proceso que me recordó a cierta escena en Desafío TotalTotal Recall) y cambiar totalmente sus recuerdos, llegando incluso a cambiar su personalidad. Así pueden vivir otras vidas y volverse locos en el proceso. Eso plantea dudas en Bruna Husky sobre su identidad, sobre qué la define realmente dado que su pasado es una mera creación digital. Aún más interesante es la alusión de la posibilidad de inserción de esas cápsulas en humanos, aunque es un camino que la escritora no explora en absoluto. Y se preguntarán, ¿cómo es posible que los humanos puedan usar esas cápsulas diseñadas para robots? El truco está en que los tecnohumanos son, en realidad, clones con mejoras genéticas y fecha de caducidad (como en Blade Runner). Necesitan ir al médico igual que los humanos, alimentarse, dormir y demás. Dicho de otro modo, son el resultado extremo de industrializar el negocio de la esclavitud.

Mi conclusión para este apartado es un tanto compleja. El argumento funciona mejor como narrativa de ciencia ficción que como historia de detectives. De hecho, la autora podría haber hendido más en esa sociedad futurista mostrándonos la aventura que vive el criminal para llevar a clavo su plan. Husky, en comparación, es un mero pelele que apenas llega a lucir siquiera sus talentos para el combate y nos lleva a trompicones a un final descafeinado.

BLADE RUNNER Y OTRAS REFERENCIAS
Ya desde el título, extraido de la últimas palabras que Roy Batty pronuncia antes de desactivarse, está claro de donde han venido las primeras inspiraciones de Rosa Montero. Sin embargo, se quedan en eso, inspiraciones. Sí, hay replicantes que caducan a una edad determinada, colonias en el espacio y problemas ecológicos agudos, pero no es una continuación de Blade Runner. Es más, el film es referenciado (un par de veces y un poco forzado) como una mera obra de ficción en el mundo de Lágrimas en la lluvia. Por cierto, en vez de dejar a Madrid bañada permanentemente bajo una lluvia ácida, la escritora opta por asaltarla con una ola polar que apenas dura unos días. Tiene gracia poner un título que mencione la lluvia a una novela ambientada en una ciudad donde pocas veces se hace notar. Con todo, poco o nada tiene del espíritu noir que hizo tan especial a la película.

Sin embargo, hay otras alusiones dignas de mención. Ya he indicado antes la posible vinculación con Total Recall, que se puede extender a esa tecnología que reescribir recuerdos, capaz incluso de reprogramar personas a conveniencia. También leí algo que me recordó a Soylent Green, pero no apunté el qué exactamente. Y hay un secundario, Paul Lizard, que se me ha antojado una mezcla de parodia y homenaje de los detectives de las narraciones noir más clásicas (apenas he leído algún relato, así que estoy aventurando mucho en este aspecto). Algo inevitable al ser descrito como un tipo grande, fuerte y siempre vestido de traje y sombrero, pintas anacrónicas para la época en la que vive.

EVALUACIÓN FINAL
Lágrimas en la lluvia tiene buenos cimientos pero no un buen desarrollo. La narración no crece bien y llega fofa a su final. No es una lectura nefasta, pero tampoco la puedo recomendar. Si Rosa Montero vuelve a explorar el vasto mundo que ha creado (debería, tiene potencial), hará bien en prestar más atención a la historia central y dotarla de un protagonista más resolutivo. Y por favor, no más infodumps, como dicen en inglés. Son igual o más peligrosos que los flashbacks.

FICHA TÉCNICA
Título: Lágrimas en la lluvia
Autora: Rosa Montero
Sello editorial: Seix-Barral (grupo Planeta)
Primera edición: Marzo de 2011
Primera edición en booket: Marzo de 2012
Edición revisada: booket
Páginas: 480
ISBN: 978-84-322-9698-7
ISBN (booket): 978-84-322-0169-1

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