9/23/2013

¿Quién se lamenta por la ciencia ficción?


Yo no, aunque hubo un tiempo en el que sí me tomaba el respeto al género más a pecho. Supongo que quedan seguidores que todavía mantienen ese fervor. Lectores veteranos que han invertido años en leer ciencia ficción y hoy día se encuentran con que hay una especie de vergüenza generalizada a llamarla por su nombre. Ahora lo que se usa son descendientes o sucedáneos: todo son fantasías distópicas, romances paranormales, ucronías urbanas o cualquier otro término churrigueresco que pueda inventar el marketing. Es lo que toca en la era de lo políticamente correcto, el lenguaje vacuo pero retorcido y el desprecio a las humanidades. Quizá François Baranger no tenga reparos en calificar la ilustración que encabeza este artículo —su obra Dominium ready to cast off— como lo que parece. Por mi parte, quizá no esté muy preocupado por la conservación y uso apropiado de la etiqueta ciencia ficción, pero sí me puedo permitir hablar del asunto.