5/25/2014

Algo salvaje

La ilustración sobre estas líneas fue lo más cercano que pude encontrar para acompañar a este relato. Realizada por Todd LockWood, es una buena representación de un mago pero poco tiene en común con el que describo en mi texto. No contaré más pues la narración es realmente corta, aunque está llena de magia intensa.

ALGO SALVAJE

De montura un rayo y su trueno, contundente relincho. Apareció un hombre, sólo, con traje negro. Uno sobrio y sin corbata. Los atónitos agentes lograron reaccionar, pero fue fútil. Unos ademanes de su diestra despejaron su camino de humanos y proyectiles.

Ahí estaba, el edificio donde esa reunión tenía lugar y... Él. De pie, quien fuera uno de sus mejores aprendices, le esperaba con expresión grave.

–No intervenga, maestro –dijo–. Alguien debe poner límites.
–Pretenden legislar sobre fuerzas de la naturaleza –le replicó, tranquilo–, es ridículo. Y tú lo sabes.

Insalvable era el desacuerdo que los separaba.

El aire giró violento alrededor de ellos, impredecibles chispas brotaban ionizando la atmósfera. Apenas se les distinguía entre las ráfagas enceguecedoras que se arrojaban, pero fue algo breve.

Un pestañeo y el hombre de negro aumentó cien veces la gravedad sobre su contrincante. Otro gesto más y su rival mordió el asfalto, chamuscado por un haz de energía. Se acercó, sin prisa, y le habló.

–La magia es salvaje. Recuérdalo siempre.

Después se dirigió hacia la entrada del hotel, pero el derrotado aún tenía fuerzas para gritarle.

–¡Maestro!
–Tranquilo... Sólo quiero hablar.

Accedió al interior, sonriendo pícaro. Arcos voltaicos chisporroteaban entre sus dedos.

0 comentarios:

Publicar un comentario