8/31/2016

En la primera cita


Ya está ocurriendo hoy día, personas que eligen parejas de silicona como compañeros de vida. Ahora sólo son meros maniquíes extremadamente caros, esclavos de las fantasías de sus dueños. Pero el futuro de la robótica promete ir mucho más lejos, quizá a la creación de una especie paralela a la nuestra que nos hará replantear el significado de muchas nociones de nuestra existencia. Por ejemplo el romance. Espero que no les parezca un relato demasiado edulcorado...

EN LA PRIMERA CITA

—Dime, ¿no te gusto?
Artemisa la inundó con su mirada violeta, tan hermosa, tan humana. Tan desconcertante. Cruz no sabía qué responder. Mentira. Sí lo sabía, pero no se atrevía a hacerlo. A admitir lo que sentía. La androide cubrió su mano con delicadeza, y ella dio un respingo al notar esa calidez sobre su piel.
—Estás asustada.
—Claro que lo estoy —replicó Cruz sin levantar la mirada, pero notó la sonrisa indulgente de Artemisa.
—Pero viniste a la cita, y eso me ha alegrado mucho, Cruz.
Cuando Artemisa la propuso ese primer encuentro, ella lo había tenido todo tan claro… Pero ahora estaba en blanco, y su corazón latía incierto. Sin embargo su mano seguía bajo la de la mujer artificial. ¿Por qué no la retiraba?
—Podría estar mirándote durante horas —dijo la androide—. Eres toda una belleza.
—¿Eh?
—Lo sé, suena ilógico. ¿No soy sólo una máquina? SÓLO-PUEDO-CUMPLIR-MI-PROGRAMA —bromeó Artemisa poniendo una voz monótona.
Cruz carraspeó su risa, y algo empezó a cambiar en su forma de ver a la androide.
—Qué mal haces el robot —replicó con humor.
—¿Qué? ¿Que yo hago mal el robot? —contraatacó Artemisa, fingiendo indignación— ¡Cómo te atreves, cacho carne!
Rieron mucho, disfrutando al fin de la compañía mutua en aquella terraza de verano. El sol del anochecer las encontró sentadas cerca, cruzando sus miradas en silencios cada vez más cómplices. Cruz rompió el último sin perder de vista aquel rostro que la maravillaba.
—Es increíble.
—Sí. Y no te imaginas lo que significa para mí el estar aquí contigo —dijo Artemisa, y las lágrimas que aparecieron en sus ojos sintéticos hendieron a Cruz en el corazón—. Que no me consideres un simple objeto, que me veas como un ser vivo… Que me mires como lo estás haciendo ahora, Cruz, es… Es algo que agradezco mucho.
La humana estaba fascinada. Si eso no eran sentimientos reales, ¿qué otra cosa podían ser? Ya no tenía dudas, sólo el valor de atreverse a dar el paso. Uno que significaría mucho para ella y, quizá, para el futuro de ambas especies. Bastaría con un gesto, sólo uno…
—Artemisa —la llamó Cruz, recogiendo su rostro suave y oscuro. Enjuagó las gotas de dolor pretérito que nublaban sus ojos y la sonrió—. Artemisa, déjame que te mire de cerca. Tienes…
El beso terminó la excusa. Piel orgánica y dermis sintética se encontraron y comunicaron su pasión con deleite. No importaba nada más, sólo el aliento de la otra, y necesitaron de más de un minuto para frenar sus impulsos y volver a la realidad. Cruz miró en derredor suyo, buscando alguna reacción a su exhibición romántica.
—Vaya, no hemos causado sensación —dijo al fin con un deje de decepción.
—Mis circuitos no opinan lo mismo, nena.
Artemisa la guiñó un ojo y Cruz la obsequió con una sonrisa feliz. Pagó la cuenta y cogió del brazo a su nueva amante. La cita estaba lejos de terminar, porque el verano invitaba a alargarla en su noche.
Y ellas aceptaron.

Ilustración Android Legacy III, por Oliver Wetter.

6 comentarios:

  1. El tema sci-fi me gusta mucho, y el escrito lograr captar tu atencion. Un buen disfrute leerlo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, saber que alguna de mis narraciones gusta es siempre una recompensa. No dudes en comentar cualquier otro relato en esta web, lo que te guste y lo que no.

      Un saludo.

      Eliminar
  2. Eres el mejor, guantimer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias pero... ¿A qué se debe ese "guantimer"?

      Eliminar
  3. Buena prosa, aunque soy más del proyecto Iridium.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu opinión. Por cierto, ¿qué es eso del proyecto Iridium?

      Eliminar